USEM Guadalajara, A.C.

Pablo Villaseñor 477.
Col. Ladrón de Guevara.
Guadalajara, Jal.
C.P. 46000. México

(33) 3659-8563

Curso de Introducción a la Formación Social

Objetivo:

Proporcionar al dirigente de empresa los fundamentos de la filosofía y los valores que le ayuden a definir las políticas, programas y estrategias que favorezcan su pleno desarrollo humano y el de sus colaboradores con énfasis en el ejercicio de su responsabilidad social.

Objetivos Específicos:

  • Descubrir la relación e interdependencia de los aspectos económicos con las cuestiones sociales.
  • Adquirir los criterios básicos de responsabilidad social para el quehacer cotidiano en la empresa y en la vida social en general.
  • Estudiar una plataforma democrática de consenso común sobre temas fundamentales humanos que permita acuerdos entre personas que puedan discrepar en otros asuntos.
  • Conocer las exigencias de orden moral, económico y social que enfrenta la empresa y sus dirigentes.
  • Incrementar el conocimiento acerca del cambiante y complejo entorno global de la economía y sus implicaciones para la empresa y, por lo tanto, para el trabajo.
  • Desarrollar sinergias con empresarios que se preocupan por la transformación de sus organizaciones, estableciendo vínculos y espacios para un aprendizaje compartido.
  • Perfeccionar las habilidades de liderazgo para edificar una empresa más humana, participativa y productiva.

Áreas de Estudio:

Área I. Principios Sociales Universales.  Área II. El Empresario y la Economía. Área III. El Empresario y su Entorno.

Metodología.

Duración: 8 sesiones. Dos por día, los días martes, duración total: 4 semanas; 16 horas.


Área I.- Principios Sociales Universales.


Objetivo General del Área I.
Proporcionar al dirigente de empresa la filosofía y los valores que le ayuden a definir las políticas, programas y estrategias que favorezcan su pleno desarrollo humano y el de sus colaboradores con énfasis en el ejercicio de su responsabilidad social.

Persona Humana: Comprender el carácter de universalidad de los principios, de su actualidad y de pensar en algunas derivaciones prácticas.
Reconocer que la persona humana es un ser corporal e inteligente, con voluntad libre y responsable moralmente, sujeto de derechos y deberes, trascendente. Reconocer también que es el origen, centro y fin de toda vida social y económica.


Libertad: El núcleo puramente humano de la dignidad de la persona sobre las demás criaturas es el ejercicio de su libertad inteligente y libre. Por eso se impone reflexionar más a fondo sobre este tema.
Declarar la importancia de elegir lo que la razón dice que es bueno moralmente, a través del análisis del proceso psicológico del acto libre y responsable.


Igualdad: Una vez reflexionado sobre la dignidad del hombre, radicalmente puesta en su libertad psicológica moral, hay que tratar el problema: ¿si todos los hombres son personas por qué hay desigualdades entre ellos y qué hacer frente a éstas?
Distinguir la igualdad esencial de la desigualdad existencial, en los seres humanos y ver sus implicaciones en la empresa, en la familia, en el país y en el mundo.


Bien Común: La sociabilidad necesaria a todo hombre (que es por naturaleza persona libre y desigual existencialmente frente a los demás) le lleva con la motivación fraterna a buscar con otros una mejoría en común.
Demostrar lógica y experimentalmente la definición del Bien Común como el conjunto de condiciones sociales que permitan, favorezcan y alienten a los individuos, familias y asociaciones para lograr con mayor amplitud y más facilidad, su propia perfección.


Solidaridad: Si bien el bien común al que por sociabilidad cada una de las personas libres y responsables tienden por su misma existencia irrepetible imperfecta pero perfectible y capaz de revestirse de caridad, sería imposible de lograrse sin la obligación de cada quien a cooperar a su logro y reparto.
Mostrar que la solidaridad es el vínculo moral que une y compromete a las personas con el fin de lograr el bien común. Hacer ver que este vínculo implica la determinación firme y constante de estar comprometidos, todos y cada uno en la consecución del bien para todos y para cada uno.


Subsidiariedad: Al reflexionar sobre la solidaridad que tiene su raíz en la dignidad de la persona humana libre y responsable, y que es la contrapartida de la sociabilidad, aunada a la caridad, surge el problema ¿hasta qué grado obliga la solidaridad?
Reconocer a la subsidiaridad como el principio social que señala la medida o norma de ejercer la solidaridad.


Autoridad: Después de haber reflexionado sobre el bien común obligante por fraternidad, solidaridad, subsidiaridad sobre la caridad, como la culminación de las reflexiones de temas anteriores, es necesario pensar en un medio indispensable para que las personas integrantes de la sociedad, cumplan su cometido al respecto en cada país.
A partir de una noción clara y práctica de la autoridad como servicio a las personas de cualquier sociedad, convencer de que el mando ejercido con sentido social en vez de debilitar el poder del gobernante, lo robustece y le da valor humano.


Justicia: Tratar de un orden jurídico natural y político como elemento necesario del bien común de una sociedad, tutelado por una autoridad, implica reflexionar en el cumplimiento de ese orden que mira a personas por ser personas, a ciudadanos entre sí, implica tratar de su observancia.
Tener el concepto claro de la justicia como una virtud o hábito permanente de la voluntad para dar a cada quien lo que le corresponde como suyo (su derecho) frente a otro u otros.






Área II.- El Empresario y la Economía.


Objetivo General del Área II.
El dirigente de empresa se ve precisado a tomar decisiones de carácter social en su empresa, y como ésta actúa en la economía, por eso es necesario reflexionar acerca de cómo ésta impacta en sus decisiones desde el punto de vista del pensamiento social.

La Economía: Convencidos los participantes de los principios sociales universales derivados de la dignidad de la persona humana, se entra en un área de aplicación general de esos principios a la realidad de la vida económica, en que el hombre de empresa juega un papel eminente.
Recordar que la persona humana tiene actividades sociales, culturales, religiosas y económicas. Su actividad económica, si bien es indispensable para todos los hombres, no es lo único valioso en la persona.


Destino Universal de los Bienes: Los principios sociales universales derivados de la persona humana, solidaridad, subsidiaridad, bien común, justicia y fraternidad plantean el problema existencial de las desigualdades reales frente a los bienes limitados de la creación y las necesidades siempre crecientes de las personas y de sus aspiraciones.
Convencer que todos los seres humanos, aun los moralmente malos, tienen derecho, por su dignidad de personas, a tener acceso de algún modo al provecho racional de los bienes, incluyendo la tecnología, para existir dignamente.


El Capital: Se ha reflexionado sobre el destino universal de los bienes, la economía como la actividad humana que puede incrementar su utilidad para que así sea realidad ese destino. En la empresa están las personas que aportan capital. ¿Qué pensar de éste a la luz del pensamiento social?
Aclarar que el capital en la empresa es la propiedad privada invertida por sus propietarios en la empresa. Por lo que, debido a su colaboración en la obtención de los fines de ésta, han de recibir una remuneración por su capital.


Las Utilidades: Una empresa que no tiene utilidades no añade nada a lo que entró a ella. La mejoría económica, producida por la actividad de la empresa, traducida en dinero, es el valor añadido por la empresa.
Reconocer que las utilidades son un buen índice, no el único, de la buena marcha de la empresa pues con ellas se manifiesta su adecuada utilización de los factores productivos y la satisfacción de la sociedad por su servicio.


El Trabajo: No hay progreso social sin economía, no hay economía sin trabajo en cualquiera de sus formas, espirituales y corporales. Quien quiere una economía con una empresa a la medida de la persona humana, tiene forzosamente que abordar la cuestión laboral.
Reconocer la primacía del trabajo sobre el capital. Porque: El solo capital no aumenta utilidad económica sin el trabajo humano. El capital puede existir sin propietario, el trabajo humano no puede existir sin el trabajador. Capital y trabajo, ambos coparticipan en la creación de la utilidad y deben participar en la distribución de la utilidad. Remuneración del trabajador.


Desarrollo de las Personas: El hombre que trabaja en una empresa no sólo tiene como objetivo percibir una remuneración justa y equitativa, con la cual pueda vivir él y su familia dignamente, acceder a la propiedad y así participar en el destino universal de los bienes.
Llegar al conocimiento de las exigencias más humanas del trabajador, como son las condiciones en que labora, el perfeccionamiento profesional y social del mismo es necesario para que una empresa suba un escalón más en humanidad.


La Empresa: A la luz del destino universal de los bienes y la función social de la propiedad, principalmente privada, en sus diversas modalidades, se requiere considerar cómo la empresa privada es el medio más apto para ello.
Tener un concepto claro de lo que es la empresa, su causa, su fin, su solidaridad interna y externa, así como su relación con la sociedad y sus gobiernos, según el pensamiento social.


Empresa Socialmente Responsable: El examen del balance social de una empresa ha dado una especie de fotografía de cómo es ella actualmente desde el punto de vista de su responsabilidad social. Complemento de él es forzosamente pensar qué hay que hacer para su mejoramiento en este aspecto.
Despertar en los participantes el deseo de corregir o mejorar el desempeño de la moral social en sus propias empresas.


Los públicos de la Empresa: En la economía social de mercado, juegan un papel muy importante los clientes, que son el motor que jala la empresa y los proveedores que son el combustible que la empuja, en tanto que los competidores ayudan a medir su eficacia y eficiencia.
Proponer que en un mercado libre, de oferta y demanda, la responsabilidad social de oferentes y demandantes debe ser fundamento de las relaciones entre empresa, proveedores, clientes y competidores.


Área III.- El Empresario y su Entorno.


Objetivo General del Área III.
El empresario cuando toma decisiones de empresa en su campo propio que es el económico está inmerso en un entorno más amplio que a la vez que le condiciona, sin determinarlo, también impacta con ellas lo impacta. Por eso hay que considerar ese entorno más amplio a la luz del pensamiento social.

El Estado: El empresario que desea p
oner en práctica los principios sociales universales, no se contenta con atender a la economía, para impregnarla de esos valores, sino que sabe que su responsabilidad social. Por ello, ha de reflexionar en que su impacto está seriamente condicionado a la actividad del Estado, de los organismos intermedios y, entre éstos, los partidos políticos.
Reconocer que el empresario ha de contribuir al bien común de la sociedad civil o Estado individualmente y en participación con los organismos sociales intermedios en la tarea de lograr el Bien común Público.


Bases de la Democracia: Desde la segunda mitad del siglo pasado, a la caída de los regímenes autoritarios y de los socialismos reales, la atención y preferencia se volcó hacia la democracia. El pensamiento social reconoce el valor de la democracia, con sus debidos condicionamientos. Por eso después del Estado, el tema de la democracia es imprescindible.
Reflexionar sobre el sentido positivo de la democracia, recordando sus bases a la luz de la filosofía humanista.


Transparencia: El acceso a la información sobre las conductas que dañan al bien de los particulares y al bien común de la sociedad es un paso necesario para combatirlas con éxito. Es la transparencia. El empresario en su actividad económica es un factor muy poderoso para el saneamiento de la irresponsabilidad social.
Reflexionar sobre la transparencia en la vida económica y social de las empresas, del medio empresarial y del país en el contexto globalizado de hoy.


Globalización: El dirigente de empresa, como ésta misma, está inmerso dentro del fenómeno mundial, denominado globalización, cuya realidad actual tiene aspectos positivos y negativos que originan controversias de las que el dirigente de empresa no puede marginarse. Es importante, pues, tener en cuenta lo que es y su poder.
Comprender, desde un enfoque ético social, la globalización como un proceso técnico, financiero, ideológico y político que influye en la cultura. Enfrentar los retos que presenta para el dirigente de empresa.


Organismos Intermedios: El hombre de empresa, convencido de su responsabilidad social cívica, se encuentra con la existencia de agrupaciones u organismos que median entre la empresa y la sociedad civil o Estado. Necesita reflexionar sobre ellos para pensar cómo ha de llevar a ellos los principios universales sociales.
Reflexionar sobre el derecho que tienen las personas de unirse entre sí, formando dentro de la sociedad en general, coaliciones para promover sus propios intereses personales, familiares, laborales, culturales y cívicos sin tener que recurrir a las autoridades políticas a nivel nacional o internacional.


Empresa y Familia: No es posible omitir la reflexión de la familia en relación con la empresa. Pues quienes forman la empresa son personas con derecho a tener una familia y por una parte ésta depende del trabajo del hombre, mientras que por otra, según sea su familia así será usualmente el desempeño del hombre en su empresa.
Explicar cómo la familia que se funda en el matrimonio tiene la posibilidad más radical de amar permanentemente, de reconocer el valor de cada persona que la integra, más allá de los condicionamientos circunstanciales que harían del amor una condición y no un don.


Deberes de las Élites: El dirigente de empresa se encuentra frente al mismo campo de trabajo de antes de este Diplomado. Tiene una síntesis del mismo que le abre un horizonte muy amplio de acción cuya visión termina en una empresa y una economía integrada en una sociedad nueva, de justicia, de amor y de paz.
Explicar el hecho humano de la existencia de elites en toda sociedad humana y hacer ver la responsabilidad de ellas. El desempeño de su papel en la sociedad, según esta responsabilidad, las calificará como buenas o malas. Los hombres de empresa son una élite.